El monitoreo basado en ADN ambiental (eDNA) está cambiando la forma en que medimos la biodiversidad. Estas son cinco ventajas clave frente a los métodos tradicionales:
1. No invasivo
No se captura ni se daña a ningún organismo: se analiza el material genético presente en el ambiente.
2. Alta sensibilidad
Detecta especies presentes incluso en bajas densidades, difíciles de observar a simple vista.
3. Eficiencia
Una sola muestra puede revelar múltiples especies a la vez, reduciendo el tiempo y el costo del trabajo en terreno.
4. Trazabilidad
Resultados objetivos y reproducibles, con respaldo de laboratorio bajo estándares de calidad.
5. Versatilidad
Aplicable en ecosistemas acuáticos y terrestres: ríos, lagos, mar, suelo, sedimento y más.




